El final de Mara Sedini: para todo lo demás, existe “Sin Filtros”

Por Hugo Pérez Torrejón
Desde un comienzo fue la peor evaluada de la administración Kast. Nos dio cacofonías, lugares comunes, explicaciones obvias, un estilo destemplado y material para prensa rosa, solo equiparable a la venganza pasional de María Trinidad Steinert, que también se acaba de ir en vísperas de lo que -se supone- será un complicado informe de Contraloría.
Mara Sedini Vivancos, ex ministra Secretaria General de Gobierno (SEGEGOB), emergió directamente desde el programa Sin Filtros, a ser la cara y la voz de un Gobierno que en dos meses apostó por ir a por lo más difícil e importante de su programa. Lo real y concreto, aquello que está debajo de toda la emergencia enunciada en la campaña: una colosal reforma tributaria.
Ella, por supuesto, envalentonada por el triunfo y tratada como una rockstar por los políticos del sector, sintió que podía. Como si la política no fuera curtir rostro y piel para ponerlas al fuego cada vez que la coyuntura lo demande. Como si no hiciera falta vida y trayectoria para hacer malabares cuando las papas queman. No. Un título de periodista y un magíster en dos universidades privadas servirían como seguro de vida. Y así hubiese sido, si la colega era concebida como algo más que un instrumento.
Si hay una cosa que aprendí en el mundo de las comunicaciones corporativas, es que la agencia siempre tiene la culpa. Entiende mal, gestiona de manera improcedente, se manda las partes. La responsabilidad nunca viene de quienes toman decisiones y encuadran los mensajes. Como todo en la vida, en realidad, el hilo se corta por lo más fino.
La ex vocera de Gobierno fue una agencia de comunicaciones en el organigrama del Presidente Kast. Es demasiado evidente en su manera de comunicar: solo dichos o bullets. Ideas resaltadas y resumidas, pero no elaboradas y mucho menos explicadas. Sin diálogo ni conversación, solo repetición en el tono más insufrible posible. Nada distinto a la manera que cultivó en Sin Filtros, pero esta vez, la estatura del cargo le exigía más y simplemente no pudo.
Sin embargo, había una decisión que, para infortunio de Mara, se saldó con su salida: el tono y la estrategia comunicacional del Gobierno estarán dirigidos por el ministro del Interior y Jefe de Gabinete, Claudio Alvarado, el de mayor peso político y artífice de los acuerdos en el Congreso junto al SEGPRES, José García Ruminot. Parece intrascendente, pero no. Este es el primer gran avance de personas con tonelaje político en un Gobierno que se llenó de independientes, que solo podían salir trasquilados de esta aventura y, de ahora en más, eso solo puede avanzar.
Es difícil de asimilar, pero a poco más de dos meses, el Presidente Kast solo baja en las encuestas y ha sido blanco de Mario Desbordes, una lúdica Evelyn Matthei y hasta Max Luksic. Sí: un outsider, alcalde de Huechuraba y dueño de Canal 13 le pega al Gobierno. Ni hablar de las críticas de Pablo Longueira, que vienen incluso de antes de marzo, y su cruzada por recuperar la UDI. ¿La oposición? Prometiendo tsunamis de indicaciones y reculando con lloviznas.
Por supuesto, quedan cabos por atar. El más importante de ellos es el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Solo un político sabe lo que cuesta ganarse los votos y construir proyectos. Ciertamente, es algo que un asesor financiero de empresas avícolas y farmacéuticas no dimensiona. Después de todo, está haciendo lo que vino a hacer y después la vida sigue. Es parte de la configuración mental de los ultra neoliberales: tienen compartimentada la política de la economía. Pero desde hoy, tenemos la certeza que hay un contrapeso político interno, que le preocupa ganar elecciones. Eso, en medio de esta locura, no es menor.
Te pusiste las botas para la guerra, Mara. Lo hiciste pésimo y no hay excusa para ello. Te pusieron a un asesor que mirabas para hablar. Tú, que eras la voz y cara de un Gobierno. La política, la vida y el fútbol da revanchas. Pero, en tu caso, creo que tendrías que dar la vuelta larga y ser alguien antes. No es peyorativo; así funciona esta cosa. Para todo lo demás, existe Sin Filtros.

