El Arrebato

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Desalojo de Katarcis tras años resistiendo el abandono de Valparaíso: “Por sobre la pena y la rabia, tuvimos la solidaridad de todas las personas”

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El espacio comunitario ubicado en el edificio de la ex Universidad Arcis fue cerrado este martes tras una orden judicial a favor de la empresa Tecnored. En el lugar se impartían talleres culturales, y poco antes de ser expulsados, se había habilitado un comedor solidario, una radio y un espacio editorial, actividades que reunían semanalmente a más de 200 personas en el barrio del Almendral.

Integrantes de la iniciativa conversaron con El Arrebato, y aseguraron que a pesar de que “la comunidad está entristecida”, persisten las “ganas de sostener y de seguir” adelante con el proyecto.

Por Jimena Améstica

Valparaíso volvió a perder. Este martes 12 de mayo, las fuerzas especiales de Carabineros desalojaron el Espacio Katarcis, un centro autogestionado que había sido recuperado en 2019. En plena calle quedaron los implementos de un espacio que en agosto cumpliría siete años entregando cultura al barrio el Almendral.

Más de 200 personas asistían semanalmente al edificio de la ex Universidad Arcis, ubicado en Avenida Francia con calle Baquedano, donde se realizaban más de 25 talleres de deporte, música y artes; todos abiertos a la comunidad. En los días más complejos de la pandemia del Covid-19, el lugar sirvió como comedor solidario, forjando redes de apoyo con una serie de agrupaciones de la ciudad.

Según contó Amanda a El Arrebato, quien desde 2021 impartió un taller de danza del vientre tribal y fue parte de la asamblea del espacio colaborando de forma activa, el desalojo “fue un golpe grande a la organización comunitaria, a la gestión cultural y a la activación política de Valparaíso (…) la situación es nefasta, es realmente una gran pérdida. Fue un desalojo violento, irregular, y la verdad es que la comunidad está entristecida, pero con muchas ganas de sostener y de seguir“.

En este sentido, insistió en que Katarcis se emplazó en Avenida Francia, “un foco de narcotráfico y de mucha violencia. En donde la pobreza es característica. Por lo tanto, era un espacio refugio y seguro para la comunidad del sector. Alojaba actividades del Cesfam y de la junta de vecinos. Era un espacio que permitía actividades a beneficio. Por lo tanto, es una pérdida para todo el tejido social de Valparaíso“, aseguró.

El edificio donde se levantó Espacio Katarcis estuvo abandonado por años, al igual que el ascensor Monjas, inhabilitado desde hace más de una década; misma suerte que han corrido los terrenos de la escalera Batán, una construcción que conecta la avenida Francia con la calle Garibaldi y el pasaje El Almendro, en la ladera sur del cerro La Cruz, y que hasta hoy sufre un total descuido.

Para Amanda, esta situación responde a un “abandono sistemático” que se mantiene desde la dictadura, y apunta de forma directa al Estado y a los privados, replicando que cuando se desalojan este tipo de iniciativas, también “se desalojan ideas, se desaloja comunidad, se desaloja arte y desalojan cultura (…) creo muy conscientemente que esta es una arremetida del fascismo para desarticular el tejido social, desarticular la gestión comunitaria y para desarmar los procesos que vienen a fortalecer las autonomías y la autogestión. Por lo tanto, no queda más que fortalecernos y seguir con mucha entereza, a pesar de este tipo de golpes, tener la capacidad de sostener la red”, comentó.

EL PROCESO JUDICIAL

Asimismo, en conversación con El Arrebato, Claudia Urrea, integrante de la asamblea interna de Katarcis, precisó que en 2023, Tecnored, la empresa dueña del edificio, inició un proceso judicial solicitando la restitución del inmueble. La firma chilena del rubro eléctrico forma parte del grupo State Grid Chile Holding, vinculado a la estatal china State Grid Corporation of China (SGCC), considerada la mayor empresa de servicios eléctricos del mundo.

El conflicto derivó en un procedimiento judicial complejo, donde se individualizó a una persona específica en lugar de dirigirse contra la organización Espacio Katarcis como entidad jurídica, lo que generó un enfoque procesal centrado en un individuo y no en el colectivo que gestionaba el espacio.

Claudia precisó que finalmente en febrero de este año la justicia dio curso a la demanda, la que se concretaría con el desalojo oficial ejecutado este martes por la policía.

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“Justamente lo que vimos el martes fue el término de la acción judicial, concretando el desalojo. Llegaron fuerzas especiales y un grupo de Tecnored, además de trabajadores y un cerrajero que reventó la chapa. Y bueno, nosotros nos hicimos presentes en el momento en que los vecinos nos comentaron que estaba carabineros afuera. Actuamos de la manera más rápida posible para hacernos presentes en el lugar”, relató.

-Durante el desalojo, los vecinos salieron a la calle para apoyarlos. ¿Cómo se gestó esa colaboración dentro del barrio el Almendral?

Cuando ocupamos el lugar, logramos abrir el espacio con un comedor comunitario, entonces eso nos facilitó mucho poder hacernos visibles y, por tanto, conectar con las personas del barrio. Pero, ya en pandemia, donde no pudimos seguir abriendo el espacio por cuestión de sanidad, nos movilizamos al liceo técnico que está en Avenida Francia y nos vinculamos con otras agrupaciones.

Eso fue una instancia super enriquecedora para nosotros, conectar con más organizaciones del barrio, pero también con vecinos y vecinas de manera individual. En plena pandemia levantamos una olla común con muchos vecinos de Francia.

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-Es decir, era un espacio del barrio para el mismo barrio.

Katarcis albergaba uno de los talleres más importantes, el de estimulación cognitiva, donde justamente participaban vecinos y vecinas del lugar, muchos adultos mayores. Entonces, también conectábamos muy bien con las personas, porque hacían uso del lugar de forma permanente.

-Me imagino que en casi siete años el trabajo que realizaron fue considerable y significativo.

Katarcis albergaba alrededor de 25 talleres de manera semanal. Eran muy diversos, había de deporte, música, artes y educación. Pero además, teníamos talleres que eran fijos, los que tenían su propia sala. Podías encontrar mecánica de bicicletas, reparación electrónica, la biblioteca, la radio comunitaria, el taller de diseño y tatuaje, un espacio editorial y la propia cocina, que en el último tiempo también se había establecido como un taller en sí mismo. Sumado a la activación del comedor comunitario.

Lo que pasó el martes fue un golpe super bajo, pero era algo que estábamos esperando. Constantemente estábamos bajando la información a la comunidad de Katarcis. Estaban todos informados de que en cualquier momento podía llegar la policía. De todos modos, esperábamos que nos notificaran alguna fecha. Sin embargo, eso no ocurrió.

-¿Cómo reaccionaron las personas que participaban y conocían el trabajo de Katarcis?

Quedamos en shock, porque sabíamos del desalojo, pero uno siempre se aferra a la esperanza de que se tarde lo más posible y no llegue. Pero finalmente llegó y actuamos de la manera más rápida posible. Y por sobre la pena y la rabia, tuvimos la solidaridad de todas las personas y agrupaciones.

-Es decir, se amplió una red de solidaridad con el trabajo que estaban realizando.

Sí, absolutamente. Y esa red de solidaridad no es algo nuevo; se construyó estos últimos siete años y se fortaleció con el tiempo. Y eso se vio totalmente reflejado. Llegaron muchas personas a extender su solidaridad, para sacar y trasladar las cosas. Katarcis era antes una universidad, entonces era un espacio muy grande. De los 25 talleres, todos tenían implementos. Eso también fue algo super gratificante de que estos espacios nos abrieran las puertas para poder reubicar las cosas.

Pudimos sacar todo, se nos dio el tiempo suficiente, dejamos todo apilado en la calle. Pero igualmente quedaron muchas cosas tiradas, porque tuvimos que hacer un filtro de lo más importante.

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“Si tuvieras que estimar una cifra de personas que han pasado por Katarcis, con quienes han establecido redes y a quienes han ayudado de distintas formas, ¿cuál sería?”

Ufff… no se me viene a la mente una cifra que pueda representar realmente. Pero para que te hagas un panorama, en nuestras jornadas, en actividades, tokatas o ferias del libro, llegaban más de 200 personas. Entonces, eso multiplícalo por estos siete años. Y es que fuimos un punto de congresos de sindicatos, encuentros de pobladores a nivel nacional; fue un punto de encuentro y de organización no solo local, sino nacional, en donde personas y agrupaciones de distintas regiones fueron parte de Katarcis en distintas instancias. Ya sea en jornadas solidarias, o de autoformación.

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VALPARAÍSO Y EL ABANDONO

-Y en ese sentido, ¿de qué forma crees que el desalojo de Katarcis se suma al contexto de Valparaíso, teniendo en cuenta que los datos y diversas organizaciones han demostrado por décadas un abandono de la ciudad en todo nivel?

Nosotros quisimos tomar esta situación de Katarcis desde el foco de la problematización de los espacios abandonados en Valparaíso y de cómo las instituciones públicas, por sobre todo, no legitiman este tipo de espacios que son recuperados por la comunidad, y los abandonan. Abandonan a las agrupaciones, a las organizaciones autónomas y autogestionadas por el solo hecho de que no mantienen un trabajo en conjunto con la institucionalidad.

Es un problema sumamente complejo, porque vemos que el privado sigue abandonando espacios, sin interesarle la calidad de vida de las personas, sobre todo de los barrios, y no se responsabiliza. Y por su lado, el Estado, el sistema público tampoco le exige al privado que se haga responsable de los edificios y terminan convertidos en puntos inseguros en toda su dimensión. No solo desde la delincuencia, sino que de derrumbe, focos de incendio y de suciedad.

-Me comentabas que existen otros espacios en Valparaíso en peligro de ser desalojados.

Cada vez se están desalojando más lugares, como el “Espacio Maestranza” de Barón, que está con un problema con la empresa EFE; “El Hormiguero”, que tiene un proceso judicial con Walmart, igual que “Sitio Eriazo”.

Son distintos espacios que han sido recuperados por las comunidades, pero que no tienen ningún apoyo sustancial de las instituciones; son solamente las comunidades las que generan este levantamiento de espacios, que recuperan estos puntos de la ciudad. Finalmente, es una relación de poder más que de funcionalidad al espacio mismo, es simplemente la propiedad privada por la propiedad privada.

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