La realidad es un meme que se salió de control: hiperstición, régimen escópico y la derecha en el poder

Por Cristian Solar-Valenzuela, Psicólogo Clínico. Miembro del Centro de Estudios Contracoloniales y Abigarrados
“Por lo demás poco o nada verdaderamente extraordinario
ha sucedido“
José Ángel Cuevas
Vivimos en un mundo donde la realidad ha dejado de ser un terreno sólido para convertirse en una plastilina moldeable a través de las pantallas. La política tradicional solía basarse en interpretar los hechos, pero hoy la vanguardia política se dedica a algo mucho más oscuro y efectivo: inventar ficciones tan virales que terminan por convertirse en la realidad misma. A este fenómeno, que parece sacado de una novela de ciencia ficción ciberpunk, se le conoce como “hiperstición” (Acevedo, 2020; Caja Negra Editora, 2020).
Para entender cómo llegamos a un punto en que las noticias falsas, las imágenes manipuladas y el pánico digital se han convertido en infraestructura de gobernabilidad , hasta el punto de haber llevado efectivamente a figuras de la extrema derecha a la cúspide del poder estatal, como la actual presidencia de José Antonio Kast en Chile desde el 11 de marzo de 2026, necesitamos desarmar la maquinaria que une filosofía contemporánea, control visual de la sociedad y propaganda algorítmica (CIPER Chile, 2026; Deutsche Welle, 2026; La Tercera, 2026).
¿Qué demonios es una hiperstición?
El neologismo hiperstición —una mezcla entre el prefijo hiper y la palabra superstición— fue desarrollado en los años noventa por el Cybernetic Culture Research Unit (CCRU), colectivo asociado a Nick Land y Sadie Plant, para pensar ficciones que producen las condiciones de su propia realización (Land, 2011; Mackay, 2011). Marcelo Acevedo resume una fórmula atribuida a Land: las hipersticiones son “circuitos de retroalimentación positiva que incluyen a la cultura como componente”, es decir, narraciones que no solo describen el mundo, sino que intervienen en él hasta volverlo compatible con ellas (Acevedo, 2020, párr. 4).
A diferencia de la superstición clásica —una creencia falsa que permanece como error—, la hiperstición funciona como una profecía autocumplida tecnificada: circula, captura deseo, reorganiza decisiones y termina produciendo la realidad que parecía anticipar (Acevedo, 2020; Xataka, 2021). No predice el futuro; lo arrastra hacia el presente.
Pensemos en el “ciberespacio”. Antes de ser arquitectura técnica, fue un dispositivo ficcional popularizado por William Gibson en Neuromante; luego esa imagen pasó a orientar imaginarios tecnológicos y sociales sobre lo digital (Acevedo, 2020). Algo similar puede decirse de Bitcoin: primero fue una fantasía libertaria en foros y documentos técnicos, y después una economía sostenida por la creencia colectiva en su valor (Xataka, 2021).
La cultura popular ofrece ejemplos todavía más espectaculares. La película Spectre imaginó un gran desfile del Día de Muertos en Ciudad de México y, tras su éxito, ese desfile fue organizado en la realidad e incorporado al calendario turístico de la ciudad (Rivera, 2020). Del mismo modo, la figura de Slenderman pasó del creepypasta a hechos criminales concretos, mostrando hasta qué punto una ficción puede invadir la conducta social (Acevedo, 2020). En todos estos casos, la hiperstición no predice el futuro: lo secuestra y lo arrastra al presente. El futuro propuesto invade nuestro ahora para obligarse a sí mismo a ocurrir.
El régimen escópico: el encuadre de la mentira
Para que una hiperstición funcione políticamente necesita un teatro de aparición. Ahí entra la idea de “régimen escópico”: la organización política de la mirada, el dispositivo que decide qué puede verse, qué se invisibiliza y qué cuerpos o acontecimientos se vuelven legibles como verdad pública (Castillo, 2019; Jay, 1993). En términos simples, quien controla el régimen escópico controla los límites de lo real.
Si cruzamos régimen escópico e hiperstición, descubrimos que la derecha chilena lleva décadas practicando este arte. No hace falta ir hasta TikTok: basta mirar el uso de la prensa durante la dictadura de Augusto Pinochet (Huneeus, 2000; Stern, 2006).
El ejemplo canónico es el Plan Z. En los meses del golpe de 1973 y sus inmediaciones, medios como El Mercurio y La Tercera difundieron la existencia de un supuesto complot marxista para asesinar a altos mandos militares y dirigentes opositores; hoy se considera una operación de guerra psicológica y desinformación sin base real (CIPER Chile, 2023; Memoria Chilena, s. f.; Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, 2022). El Museo de la Memoria lo describe explícitamente como la primera “fake news” de la dictadura (Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, 2022). En términos hipersticionales, el Plan Z funcionó como una ficción de exterminio inminente que ayudó a justificar la represión real que siguió (CIPER Chile, 2023; Stern, 2006).
Otro hito del régimen escópico dictatorial fueron los “falsos enfrentamientos”. En 1975, La Segunda llevó a portada el titular “Exterminados como Ratones” en el marco de la Operación Colombo, montaje que presentó a 119 detenidos desaparecidos como víctimas de pugnas internas del MIR cuando en realidad habían sido secuestrados y asesinados por la DINA (CIPER Chile, 2020; Museo de Prensa UDP, 2020). No había enfrentamiento: había un montaje visual y narrativo destinado a borrar la violencia estatal y a fabricar la apariencia de una guerra interna (Verificado, 2023).
Ese dispositivo puede verse con claridad en el reportaje “Los montajes de la dictadura” de Informe Especial de TVN, que reconstruye cómo se producía mediáticamente la mentira visual para sostener una percepción pública de normalidad bajo el terror (Televisión Nacional de Chile, 2016). La dictadura no solo disparó balas; disparó imágenes.
Pandemonium: la fábrica de mitos de la nueva derecha
Las derechas actuales no abandonaron ese manual: lo actualizaron a la era algorítmica. Ya no dependen solo de diarios o cadenas de televisión; operan con memes, cuentas coordinadas, videos virales y plataformas hechas para premiar afectos extremos (Bennett & Livingston, 2018; Waisbord, 2018).
La nueva derecha internacional ,Trump en Estados Unidos, Vox en España, Bolsonaro en Brasil, la constelación alt-right global, comprendió algo que buena parte del progresismo sigue sin asumir: la batalla ya no es únicamente por la verdad, sino por el diseño de ficciones que el algoritmo premie y distribuya masivamente (Bennett & Livingston, 2018; Waisbord, 2018; Xataka, 2021). En este contexto, la hiperstición deja de ser rareza filosófica y se vuelve tecnología política.
El CCRU hablaba de “Pandemonium” como un enjambre narrativo que sabotea la linealidad de lo real y produce turbulencia cultural (Mackay, 2011). Hoy ese Pandemonium tiene dueños de plataforma, financiamiento y arquitectura de distribución. Elon Musk, por ejemplo, ha sido leído como un productor de sí mismo en clave hipersticional: una mezcla de salvador tecnológico, empresario-meme y gobernante informal del espacio de atención digital (Waisbord, 2018; Xataka, 2021).
No hace falta exagerar para verlo. Basta observar cómo una ficción conspirativa sobre “marxismo cultural”, “invasión migrante” o “colapso civilizatorio” se amplifica hasta transformarse en preocupación legítima de campaña. En ese punto, la plataforma ya no aloja el delirio: lo administra, lo monetiza y lo normaliza (Bennett & Livingston, 2018; Waisbord, 2018).

Kast y el “Hormiguero de Pánico”: hiperstición al mando
Aterricemos este marco en Chile. El ascenso de José Antonio Kast ,desde la campaña hasta su llegada a La Moneda y su actual presidencia para el período 2026–2030, constituye un caso de estudio sobre hiperstición política y administración del régimen escópico local (CIPER Chile, 2026; Deutsche Welle, 2026; Gobierno de Chile, 2026).
Durante su campaña, la maquinaria de Kast no se centró tanto en un programa técnico de políticas públicas como en la intensificación de una sensibilidad social ya disponible: miedo al delito, ansiedad migratoria, sensación de desborde, presentimiento de colapso. Ese “Hormiguero de Pánico” funciona como un meme narrativo: no depende de que todo sea falso, sino de saturar el campo visual con suficientes escenas, titulares y repeticiones para que el país se perciba como un espacio ya sumido en el caos (Universidad de Chile, 2017).
Estudios sobre televisión chilena han mostrado cómo los noticiarios centrales construyen discursivamente el miedo al delito y sobrerrepresentan escenas espectaculares de violencia (Universidad de Chile, 2017). Cuando eso se mezcla con WhatsApp, matinales, TikTok y Twitter, se forma un ecosistema visual que respira pánico: portonazos, encerronas, amenazas terroristas, “venezolanización”, fronteras fuera de control (Universidad de Chile, 2017).
No es que todos esos hechos sean inventados. Lo decisivo es otra cosa: la saturación visual produce una hiperrealidad donde los signos del caos pesan más que la experiencia cotidiana o los datos comparados. Esa es precisamente la lógica que Baudrillard describía al pensar un mundo en que los signos dejan de representar lo real y empiezan a sustituirlo (Baudrillard, 1994).
La derecha hipersticiona el colapso de Chile. Al repetir hasta el cansancio la imagen de un país ya deshecho, produce conductas acordes a esa ficción: miedo, retraimiento, demanda de orden, deseo de autoridad. En ese sentido, el “Hormiguero de Pánico” opera como profecía cultural autocumplida.
Con Kast ya instalado en la presidencia, el guion hipersticional no se detiene: muta. Ya no se trata solo de hipersticionar el caos para ganar elecciones, sino de hipersticionar de forma sistemática la figura del “enemigo interno” para justificar endurecimiento penal, ampliación de dispositivos de vigilancia y criminalización de la disidencia. La ficción viral se vuelve razón de Estado (CIPER Chile, 2026; La Tercera, 2026). En el Chile gobernado hoy por Kast, el derecho mismo deviene hipersticional: las normas dejan de anclarse en valores estables y se actualizan a partir de ficciones de riesgo y peligrosidad que se sienten reales porque han sido intensamente representadas (Lemus Ramos, 2023).
Romper el hechizo: ¿dónde está la hiperstición de izquierda?
Frente a esta apisonadora memética, la oposición suele responder con una mezcla de indignación moral y fact-checking defensivo. Pero desmentir una noticia falsa sirve de poco cuando el adversario no está tratando simplemente de convencerte de una mentira, sino de fabricar un mundo emocional donde esa mentira se vuelve funcional y habitable.
Si las hipersticiones sitúan el origen del presente en el futuro, la única forma de combatir hipersticiones reaccionarias basadas en el pánico es construir otras, de signo emancipatorio (Avanessian & Hennig, s. f.; Avanessian & Reis, 2017). Eso implica producir ficciones políticas capaces de acelerar confianza, cooperación, horizonte común y deseo de futuro, en vez de limitarse a refutar cada operación del día. La cuestión ya no es solo desenmascarar la manipulación, sino disputar el régimen escópico mismo (Debord, 1995; Fisher, 2017).
En Chile y en el mundo, romper el hechizo autoritario exige dejar de jugar únicamente a “los hechos”, como si estos pudieran imponerse por sí solos. En la hiperrealidad, los hechos se encuadran, se editan, se distribuyen y se sienten antes de ser discutidos (Baudrillard, 1994). La pregunta política ya no es si habrá ficciones, sino cuáles van a gobernarnos.
Para desmontar el “Hormiguero de Pánico” que hoy estructura buena parte del imaginario oficial, la oposición necesita convertirse ella misma en una máquina de construir mundos: imágenes insistentes de futuros vivibles, barrios seguros sin militarización, instituciones habitables, tecnologías no feudales, una vida menos aterrada. Hackear el régimen escópico consiste en devolverle a la sociedad la capacidad de ver otra cosa, y repetirla con suficiente fuerza como para que la realidad no tenga más remedio que obedecer.
Referencias
Acevedo, M. (2020, 11 de octubre). Hipersticiones: ficciones que se vuelven reales. Proyecto Synco. https://sonambula.com.ar/synco/?p=1643
Avanessian, A., & Hennig, A. (s. f.). Who’s afraid of (left) hyperstitions?
Avanessian, A., & Reis, M. (2017). Introducción. En A. Avanessian (Ed.), Aceleracionismo: estrategias para una transición hacia el postcapitalismo (pp. 9–31). Caja Negra Editora.
Baudrillard, J. (1994). Simulacra and simulation. University of Michigan Press.
Bennett, W. L., & Livingston, S. (2018). The disinformation order: Disruptive communication and the decline of democratic institutions. European Journal of Communication, 33(2), 122–139.
Caja Negra Editora. (2020, 13 de julio). Hiperstición. Una ficción de futuro. https://cajanegraeditora.com.ar/jardin-hipersticion-una-ficcion-de-futuro/
Castillo, A. (2020). Adicta imagen. Ediciones La Cebra.
CIPER Chile. (2020, 21 de octubre). Las nuevas incógnitas que deja la Operación Colombo: la fake news de la DINA de 1975. https://www.ciperchile.cl/2020/10/21/las-nuevas-incognitas-que-deja-la-operacion-colombo-la-fake-news-de-la-dina-de-1975/
CIPER Chile. (2023, 9 de septiembre). El «Plan Z»: una operación de guerra psicológica. https://www.ciperchile.cl/2023/09/10/el-plan-z-una-operacion-de-guerra-psicologica/
CIPER Chile. (2026, 11 de marzo). Kast asume como Presidente de la República. https://www.ciperchile.cl/2026/03/11/radar-11-03-2026/
Debord, G. (1995). The society of the spectacle. Zone Books.
Deutsche Welle. (2026, 11 de marzo). José Antonio Kast asume la presidencia de Chile. https://www.dw.com/es/jos%C3%A9-antonio-kast-asume-la-presidencia-de-chile/a-76309939
Fisher, M. (2017). Realismo capitalista. Caja Negra Editora.
Huneeus, C. (2000). El régimen de Pinochet. Sudamericana.
Jay, M. (1993). Downcast eyes: The denigration of vision in twentieth-century French thought. University of California Press.
La Tercera. (2026, 11 de marzo). José Antonio Kast asume como Presidente de Chile y pone en marcha el gobierno de emergencia.
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Lemus Ramos, B. A. (2023). El derecho como hiperstición: “ficciones que se vuelven realidad”. Hechos y Derechos. https://revistas.juridicas.unam.mx/index.php/hechos-y-derechos/article/view/18010
Mackay, R. (Ed.). (2011). CCRU: Writings 1997–2003. Urbanomic.
Memoria Chilena. (s. f.). Plan Zeta. Biblioteca Nacional de Chile. https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-96802.html
Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. (2022, 10 de septiembre). Plan Z: La primera #FakeNews de la dictadura. https://mmdh.cl/noticias/informate/plan-z-la-primera-fake-news-de-la-dictadura
Museo de Prensa UDP. (2020, 27 de noviembre). La Segunda: “Exterminados como Ratones”. https://museodeprensa.udp.cl/la-segunda-exterminados-como-ratones/
Stern, S. J. (2006). Battling for hearts and minds: Memory struggles in Pinochet’s Chile, 1973–1988. Duke University Press.
Televisión Nacional de Chile. (2016, 17 de julio). Los montajes de la dictadura | Informe Especial [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=53gfn6qHlcE
Universidad de Chile. (2017). Detrás del miedo: construcción discursiva del miedo al delito en noticieros centrales de televisión [Tesis]. Repositorio Académico de la Universidad de Chile. https://repositorio.uchile.cl/bitstream/handle/2250/152564/TESIS-detr%C3%A1s-del-miedo.pdf?isAllowed=y&sequence=1
Verificado. (2023, 10 de septiembre). Dictadura chilena: montajes y desinformación a 50 años del golpe. https://verificado.com.mx/montajes-desinformaciones-en-dictadura-chilena/
Waisbord, S. (2018). Truth is what happens to news: On journalism, fake news, and post-truth. Journalism Studies, 19(13), 1866–1878.
Xataka. (2021, 10 de agosto). Qué es la hiperstición, el concepto de profecías autocumplidas que corroboran el poder de la ficción. https://www.xataka.com/magnet/que-hipersticion-concepto-profecias-autocumplidas-que-corroboran-poder-ficcion

