Un cuerpo (social) en pedazos: calados y recortes de Luz Donoso

Por Natalia Hurtado, psicóloga clínica
Comienzo esta serie de “retrospectivas” de artistas visuales chilenas sin saber cuántas serán ni cada cuánto se publicarán. Sin embargo, me parece importante mencionar que esta idea surge contemplando algunas de las obras de la artista Luz Donoso (1921-2008). Tal como plantea Paulina Varas en su completo libro “Luz Donoso: el arte y la acción en el presente” (2018), me interesó cómo la obra de la artista, en particular, sus calados y recortes, dialogan con el presente político del país. Un presente fragmentado, en donde la idea de democracia y libertad se desparraman por el suelo y se utilizan antojadizamente dependiendo del sector que las capitalice. No obstante, su obra, también nos otorga una salida, una forma de intervención directa en el espacio público y la memoria colectiva que puede ser aunada y pensada desde la lectura de Pierre Fedida, en donde el cuerpo humano empieza donde la memoria deja de ser un “olvido” traumático y se convierte en una construcción compartida. El cuerpo no es algo “dado”, sino una construcción hecha de palabras y memorias que habitan la relación con el otro.
(Des) trozos de cuerpo
Pierre Fedida, psicoanalista francés, plantea que el cuerpo humano, especialmente en casos de pacientes “difíciles”, se presenta a menudo como un “cuerpo en pedazos” (2006). Pedazos que el o la analista debe recepcionar, ofreciendo un continente para que el caos y la fragmentación tenga un lugar. El rol del o la analista es de estar receptivo a esta memoria arcaica para que esos pedazos de historia corporal empiece a tener sentido, traduciendo dichas sensaciones físicas en palabras. Al poner nombre a una angustia que se siente como un vacío o un dolor disperso, el analista empieza a tejer los pedazos en una narrativa.
Los calados de Luz Donoso, cumplirían un rol similar a la del o la analista. Utilizando planchas de aluminio para intervenir el espacio público, controlado por los militares en ese tiempo, la artista hacía que la mancha de spray marcara lugares de represión o resistencia, creando una “política de los contornos” (Varas, 2018 p.83). Ese continente que brinda el stencil, así como el marcaje de los espacios públicos, señalando las ausencias y desapariciones, resignificando aquellos lugares que de otra forma se habrían perdido en la ciudad. Así también, estos calados podrían ser reproducidos y pintados por otras personas. Haciendo de la creación un espacio comunitario y colectivo contrario a la lógica capitalista, donde lo único y lo privilegiado es lo que importa.
“Calados para marcar fechas y lugares determinados de la ciudad” (1978)

Un cuerpo (des)articulado y la presencia del otro (lo social) como soporte
Pedazos de cuerpo esparcidos por la ciudad, por su estudio, en sus archivos. Extremidades, brazos, piernas, cabezas. Durante gran parte de su trayectoria especialmente a fines de los ‘80, Luz Donoso recorta y fragmenta la imagen del cuerpo en distintos tipos de papeles (brazos, torsos, manos) denunciando visualmente la violencia y la mutilación social durante y a finales de la dictadura militar. Según Varas (2018), estos son “Cuerpos parlantes, cuerpos humeantes, pidiendo aparecer en la escena social, anticipando momentos de dolor, mostrando formas sensibles de aparecer” (p.145).
Los archivos de Luz Donoso funcionan como el “soporte social”, estos buscaron hablar e inscribir en la memoria colectiva aquello borrado de la retina nacional. Al recortar y pegar brazos y piernas en diversos espacios públicos, ella obligó y obliga a la sociedad a actuar como un receptor de esos fragmentos. Ahora, nosotros como espectadores podemos ser ese continente que otorga un sentido. Donoso, al recortar y esparcir fragmentos, no solo denuncia la mutilación física; está denunciando la mutilación de la memoria. Para Fédida (2008), el síntoma (o el fragmento) es un intento del cuerpo por comunicarse. El o la analista “rearma” al escuchar; Donoso “recompone” al presentar y hacer visible. Al ver el brazo o el torso en el papel, nosotro/as como espectadores ya no puede ignorar la falta del resto del cuerpo; la mirada del otro completa la unidad que la violencia rompió.
Recortes Varios (1976 en adelante)


Un museo colectivo en la ciudad
¿Qué lazo podemos hacer con el contexto de creación de la obras de Luz Donoso (dictadura y post-dictadura) y nuestros tiempos actuales? La respuesta está en la interpelación como espectadores/as, ciudadanos y ciudadanas acerca del qué hacer con los fragmentos de democracia con que convivimos actualmente. En su momento, los recortes y calados de Luz Donoso interpelaron a la sociedad a ver y reconocer aquello que estaba siendo brutalmente negado (asesinatos, desapariciones y violaciones a los derechos humanos en dictadura).Los hizo públicos y accesibles a todas y todos quienes anduvieran en la ciudad. Ella generó un museo abierto. En este sentido, sus obras en la actualidad son más que necesarias y nos interpelan a partir de sus fragmentos a generar un relato social en común que nos permita recomponer algo de nuestra agencia política y lugar en la quebrada democracia que vivimos. Si para Fédida (2006) el o la paciente debe regresar a estados primitivos para sanar, la obra de Donoso forzó a la sociedad a una “regresión” hacia el dolor para, eventualmente, poder reconstruir parte importante de su historia. Y es esto lo que necesitamos hacer ahora, la memoria no es sólo buscar un hecho “real” en el pasado, sino construir la “imagen” de ese cuerpo que alguna vez estuvo en pedazos para darle un sentido y unidad en el presente, y una posibilidad de futuro.
Bibliografía
Fédida, P. (2006). ¿Por dónde empieza el cuerpo humano? Retorno a la regresión (B. Keizman, Trad.). Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 2000).
Varas, P. E. (2018). Luz Donoso: El arte y la acción en el presente. Ocho Libros Editores.

