¿Qué está pasando en el Congo tras brote de ébola?: OMS declaró emergencia de nivel global

El organismo está en alerta por una eventual expansión regional del virus, situación que se ha vuelto aún más compleja por el contexto político de la zona.
Por Redacción El Arrebato
La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó 88 muertos por el brote de ébola en una provincia fronteriza del este de la República Democrática del Congo (RDC). La enfermedad fue declarada emergencia de salud pública de preocupación internacional y según el organismo se teme una expansión regional del virus.
Al respecto, indicaron que al ser la provincia de Ituri un centro comercial y migratorio “aumenta el riesgo de exportación regional del brote”. Asimismo, explicaron que la proximidad con Uganda y Sudán del Sur “incrementa el riesgo de transmisión transfronteriza”.
Por ello, indicó que se debe realizar una vigilancia estricta en los puestos fronterizos, además de avanzar en una coordinación total entre países. Asimismo, advirtieron que los contagios podrían estar masificándose debido a prácticas inseguras en durante los funerales.
CONFLICTO ARMADO
El brote de ébola en la provincia de Ituri ocurre en medio de un conflicto armado, que según la OMS convierte en una situación crítica la respuesta sanitaria contra el virus, incluyendo el traslado de las muestras de laboratorio para el diagnóstico oportuno. Asimismo, se suma que muchas personas llegan a la región debido a las labores de minería que se desarrollan.
Según consignó la Agencia EFE, en la zona más de 273.403 personas han sido desplazadas, mientras que Naciones Unidas indicó que 1,9 millones de personas necesitan asistencia.
Desde Médicos Sin Fronteras indicaron que la violencia en la provincia de Ituri registró un nuevo repunte, dejando a la población civil atrapada entre ataques armados, desplazamientos masivos y una grave falta de ayuda humanitaria. La organización alertó en su informe “Arriesgando sus vidas para sobrevivir” que más de 200 personas murieron en ataques contra civiles.
Alira Halidou, responsable de operaciones de MSF en República Democrática del Congo comentó que “estos ataques se producen tras décadas de violencia que han tenido consecuencias devastadoras para la población civil, incluidas las mujeres y los niños de Ituri. La crisis aquí se caracteriza por desplazamientos repetidos”, dijo.
Médicos Sin Fronteras también denunció un aumento de la brutalidad de los ataques, con menores y mujeres embarazadas entre las principales víctimas. Sus equipos médicos atendieron a niños con heridas de bala y machetazos, además de registrar un incremento de casos de violencia sexual. A esta situación se sumó el colapso sanitario, con hospitales evacuados, centros destruidos y personal médico trabajando bajo amenaza, mientras crecen la inseguridad alimentaria y las enfermedades en los campos de desplazados.
“Era peligroso y estaba arriesgando mi vida, pero no teníamos otra opción. Tuvimos que colarnos allí con las mujeres, de lo contrario habrían muerto”, relató un médico entrevistado por MSF tras continuar realizando cesáreas en un centro de salud cerrado por la violencia.
DISPUTAS HISTÓRICAS
La Organización de las Naciones Unidas explicó a través de varios informes que el conflicto en Ituri tiene raíces en disputas históricas por la tierra, los recursos y tensiones étnicas, especialmente entre las comunidades hema —tradicionalmente ganaderas— y lendu —principalmente agrícolas—, enfrentadas desde finales de los años noventa. La ONU también señaló que la violencia se agravó con la presencia de grupos armados locales y extranjeros tras las guerras del Congo, así como por la débil presencia del Estado en la región.
Entre los principales actores señalados por la ONU figura la milicia CODECO (Cooperativa para el Desarrollo del Congo), integrada principalmente por combatientes lendu y acusada de ataques masivos contra civiles, asesinatos y destrucción de aldeas. También opera el grupo armado ADF (Fuerzas Democráticas Aliadas), de origen ugandés y vinculado por Naciones Unidas a masacres en el este congoleño, además de la milicia Zaire Self-Defense Group, asociada a comunidades hema y enfrentada a CODECO. A estos grupos se suman facciones armadas locales más pequeñas, elementos de las fuerzas de seguridad congoleñas y, en ocasiones, combatientes extranjeros que cruzan desde países vecinos.

