El aborto clandestino en las pinturas de Paula Rego: “Más allá del terrible drama, siento que hay belleza”

Por Jimena Améstica
“La pintura es lo importante y lo que cuenta la historia”, aseguraba Paula Rego en 2018 durante una entrevista. La pintora portuguesa, fallecida en 2022, dejó una marca en el arte, desafiando la forma de representación de las mujeres y problematizando su realidad, dotando a su obra de un significado político palpable.
En 1998, Portugal celebró un referéndum para flexibilizar la legislación sobre el aborto. Solo participó el 32% de la población habilitada para sufragar. Tras el rechazo, se estableció que la interrupción del embarazo solo se permitiría en causales excepcionales, como violación y riesgo extremo para la vida de la mujer.
La indignación por el resultado, volcó a Rego a crear la serie “Untitled” , once pinturas y seis grabados sobre el aborto clandestino.




En una de las presentaciones de su trabajo, la artista contó que intentó “mostrar el cuerpo entero” de las mujeres, “pero no quería mostrar sangre, escenas grotescas ni nada que pudiera resultar repugnante, porque la gente no lo miraría”.
“Lo que se busca es captar la atención del público, usar colores bonitos y hacer que la imagen sea agradable, y así invitar a la reflexión sobre la vida”, remarcó.



Rego insistió en reivindicar la decisión de las mujeres de abortar, asumir los hechos y mantenerse firmes, negándose a retratarlas como víctimas de una situación. “Más allá del terrible drama, siento que hay belleza”, remarcó, describiendo una de las pinturas.
“La chica que está de frente con las piernas en alto. En un momento dado, parecía realmente triunfante, y entonces algo sucedió en la imagen, como si le hubieran dado una bofetada. Se siente humillada, pero a la vez triunfa, completamente triunfante”, explicó.





PORTUGAL: EL PAÍS CON MÁS RESTRICCIONES DE LA UE
Cuando Rego pintó la serie, se estimaba que en Portugal se realizaban hasta 50 mil abortos ilegales al año.
En la actualidad, la ley portuguesa de aborto es una de las más restrictivas de la Únión Europea: establece un límite de 10 semanas y seis días de embarazo para acceder. Con ello, obliga a las mujeres a someterse a un periodo de reflexión de tres días, el que ha sido calificado por médicos y activistas como un “bloqueo innecesario”.
El director médico, Rui Marques, advirtió en Infobae que muchas mujeres viajan a España para realizrse los procedimientos. Sin embargo, quienes lo logran son “las que tienen capacidad económica, así que acabamos penalizando a las que tienen pocos recursos”.
Con respecto al tiempo de reflexión, insistió en que “el 85% de las mujeres que vienen a nuestra consulta tienen totalmente la decisión tomada (…) imaginaos que nos llega una embarazada de 10 semanas y 4 días. Con los tres días de reflexión, ya no pueden interrumpir su embarazo”, explicó.
A esto se suma la objeción de consciencia de los médicos. Según datos oficiales, el 30% de los profesionales recintos asistenciales públicos portugueses no realizan abortos.
La realidad de Portugal, como la de Chile y de otros países de América Latina y el Caribe sigue con una deuda en materia de sanidad con las mujeres. Por ello, a pesar del transcurso de los años, la obra de Rego continúa manteniendo su vigencia.

