Hace 63 años, Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer en viajar sola al espacio: “Me he sentido muy pequeña”

El vuelo fue “un tremendo reto personal y técnico”, comentó la cosmonauta, asegurando que lo que más le “impactó fueron las vistas. Es una sensación única”.
Por Redacción El Arrebato
Este 16 de junio se cumplieron 63 años desde que la cosmonauta soviética Valentina Tereshkova despegó en la nave Vostok 6 rumbo al espacio. Con 26 años, selló una hazaña histórica al convertirse, en 1963, en la primera mujer en viajar sola al espacio. Durante casi tres días orbitó la Tierra y completó 48 vueltas alrededor del planeta.
Nacida en la ciudad de Maslennikovo, en la región rusa de Yaroslavl, fue hija de una trabajadora textil y un conductor de tractor. Después de años de estudiar por correspondencia, a los 22 inició su carrera como paracaidista, disciplina que desempeñaba a la par de su trabajo en una fábrica textil. En 1962 fue seleccionada como miembro del programa de cosmonautas donde solo ella fue seleccionada para completar la misión especial.
En 2001 entregó detalles sobre la misión en conversación con la Revista de Aeronáutica y de Astronáutica, asegurando que su vocación por viajar nació desde muy pequeña. “Cuando era niña vivía en una zona obrera y cerca de mi casa pasaba el ferrocarril. El conductor de la locomotora era para mí un ser extraordinario y es de esta imagen y del sueño de viajar de donde procede mi primera vocación”, contó.

Sobre el lanzamiento del Vostok 6, recordó que se trató de un vuelo “secretísimo” debido a la propaganda manejada por la Unión Soviética. “Se comunicaban a la gente si su resultado era exitoso. Demasiados compañeros de diferentes países quedaron por el camino del espacio, para mí son gente de la que hay que sentirse orgulloso y héroes anónimos, especialmente los silenciados por la propaganda de mi país”, aseguró.
Incluso, comentó que solo dos días antes de su despegue, Valeri Bykovsky fue lanzado en el Vostok 5 “él iba para ocho días pero por problemas en los circuitos de acondicionamiento de su nave regresó a los cinco días de misión, casi a la par que yo”, comentó. Asimismo, confirmó la existencia del “botón rojo” en caso de caer en territorio extranjero. “Una curiosidad es que firmábamos una hoja de responsabilidad ante el Estado. Si caíamos en un país extranjero, debíamos apretar un botón rojo de autodestrucción. Todos conocíamos su existencia y era evidente que lo habríamos pulsado de ser necesario”.
El vuelo fue “un tremendo reto personal y técnico”, aseguró la cosmonauta, comentando que participaban de un “programa de investigación muy estricto en resultados y en tiempo. Como para todos los de mi época, que entre nosotros nos llamamos ‘Los Dinosaurios’, y pаra los posteriores que he conocido, lo que más nos impactó fueron las vistas. Es una sensación única y te das cuenta de lo pequeña que es la Tierra, y te planteas que la vida es algo pasajero, que los conflictos propios y del mundo no son nada y que hay cosas más importantes.

Años después de la hazaña, dio una entrevista por primera vez a un medio español, donde entregó más detalles de su viaje. “La Tierra vista desde el cosmos es muy bella. Es como una novia compuesta con su blanco velo”, señaló.
Consultada sobre lo más importante de haber sido la primera mujer en volar sola al espacio, insistió en que aún no tiene una respuesta definitiva.
“Yo creo que lo importante es sentirse útil a la humanidad. Yo no pienso ya en la gloria de mis hazañas en el cosmos. Solo pienso que ha sido un triunfo para ‘el hombre’. Me he sentido muy pequeña, infinitamente pequeña. Y nunca he comprendido cómo con mis débiles brazos he podido mover una gran máquina por encima de la Tierra”, acotó.

