La última carta que recibió Luisa Toledo de su hijo Pablo Vergara: “Este hombre que les escribe, es el mismo niño que criaron y tiraron al mundo”

Este 6 de julio se conmemora un nuevo aniversario del fallecimiento de Luisa Toledo, madre de Eduardo, Rafael y Pablo Vergara Toledo, asesinados durante la dictadura de Augusto Pinochet. La activista por los derechos humanos dedicó su vida a perseguir justicia para su familia.
Eduardo (20) y Rafael (18), murieron en 1985 a manos de Carabineros en Villa Francia, mientras que el cuerpo de Pablo (25) fue abandonado en 1988 en el Cerro Ñielol de Temuco junto a Araceli Romo, caso que más tarde se reconocería como un crimen de Estado. Todos los jóvenes eran militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).
Tres meses antes de ser asesinado, Pablo se comunicó con su madre y con su padre, Manuel Vergara, a través de la que se conoce como su última carta:

“Queridos Luisa y Manuel:
Nuevamente tengo la oportunidad de comunicarme con ustedes (…) Yo me aprovecho de este momento para decirles algo que siempre les he dicho: los quiero, los amo profundamente, soy feliz de tenerlos.
Este camino es irreversible. Pero es un caminar de tanto sufrimiento, una vida es tan insignificante y tan universal a la vez. El aporte que uno haga es tan pequeño pero grande a la vez, tu vida se hace cada día más dura con más exigencias, pero a la vez la capacidad de amar se agiganta, gracias a esto continuamos luchando, viviendo, comiendo, venciendo la apatía, la flojera mental, el cansancio del corazón. Estamos en un período muy duro, pero es urgente vivirlo, asimilarlo, crecer para luego sentirte pequeño y verte, sentirte obligado a asumir otro peldaño de este caminar.
Odio los momentos vacíos, cuando pierdo el tiempo. Les contaré un secreto: hay una plaza cerca de donde vivo, todos los días paso por allí, le puse Plaza Hermanos… (poco original), pero es mi plaza, ahora estoy buscando qué árboles serán el Eduardo y el Rafael. Hay muchos pajaritos y ahora empiezan a salir los brotes, en primavera será maravilloso, mi querida plaza, allí voy cuando me siento mal. Es mi espacio, allí me encuentro secretamente con los chiquillos, hablo con ellos, me digo a veces ¿No estarís loco? Claro, esta tarea, esta lucha es de locos, los locos del amor. He visto tanta miseria, tanta injusticia que realmente al ver la televisión digo: este país es una locura, el imperio de la mentira caerá por la fuerza de una realidad que está aplastada, que nacerá, estoy seguro. El camino está trazado… ¡Ustedes lo dijeron!.
¡Con mucha fuerza!
¡Con esperanza en un futuro que nosotros vivimos como familia!
Los saluda, los quiere su hijo, el regalón.
¡Me alegra lo de los comités contra la impunidad, que vivan!
Este hombre que les escribe, es el mismo niño que criaron y tiraron al mundo, sigo siendo niño, espero no defraudarlos, amados padres. Nosotros estamos bien, es difícil que tengamos problemas. En el próximo año la cosa se pondrá más dura, ahora todo tranquilo. Los amo”.

