El Arrebato

Periodismo desde las Entrañas

Zyrkha, el rapero de San Ramón que compartió escenario con Shing02: “Yo igual considero que le gané a la probabilidad”

Por: Ignacia Maldonado

Zyrkha Horizontal 8

Desde sus primeras manifestaciones en Chile durante la década de 1980, el hip hop encontró en los barrios populares un espacio para desarrollar una cultura propia. A través del rap, el graffiti, el breakdance y la producción musical, distintas generaciones han utilizado esta expresión artística para narrar sus experiencias, construir identidad y dar cuenta de las realidades de sus territorios. Con el paso de los años, la escena también ha ampliado sus influencias y explorado nuevas formas de relacionarse con la música, incorporando elementos del jazz, la poesía y otras tradiciones sonoras.

En ese escenario se mueve Emmanuel Berríos, conocido artísticamente como Zyrkha. Tiene 22 años, es de San Ramón y ha construido su camino musical entre el rap jazz, el boom bap y la escritura. Su acercamiento al hip hop comenzó durante la adolescencia, cuando encontró en las batallas de freestyle y en la música una forma de expresión que poco a poco se convirtió en parte fundamental de su vida.

En octubre de 2026, su trayectoria tuvo un encuentro inesperado con uno de sus principales referentes musicales: el rapero japonés Shing02, reconocido por su trabajo junto al productor Nujabes en la emblemática serie Samurai Champloo. Tras conocerse durante la visita del artista a Santiago, Zyrkha recibió una invitación para acompañarlo en el escenario, convirtiéndose en el único chileno en participar de sus presentaciones históricas en el país.

En esta entrevista, el joven rapero recuerda sus primeros acercamientos a la cultura hip hop, la influencia de la música japonesa en Chile y el proceso personal que ha marcado su escritura. También reflexiona sobre el vínculo entre rap y la poesía.

Zyrkha 2 por Pablo Mesias
©Pablo Mesias

Una historia que comienza en San Ramón

Zyrkha busca en su celular una conversación de Instagram que todavía parece sorprenderlo. Lleva un jockey, una polera verde ancha y una cadena de plata con un candado. Me muestra la pantalla. Leo: “You would rap tomorrow night?” (¿Rapearías mañana por la noche?). Al otro lado está Shing02, reconocido por Luv(sic), el álbum musical que creó junto a Nujabes y que se convirtió en una obra emblemática del lo-fi y el hip hop. Para Emmanuel Berríos, su verdadero nombre, aquel mensaje marcaría el comienzo de una anécdota que aún le cuesta dimensionar.

Emmanuel tiene 22 años y ha vivido casi toda su vida en el sector sur de Santiago. En su casa, la música nunca ocupó un lugar importante. El rap apareció a través de sus amigos, cuando tenía trece años. El 22 de diciembre de 2018, después de clases en el Liceo Francisco Ramírez, llegó a una plaza de Santa Rosa, donde Marcos Medre y Luis, “el peruano” (como le dice), lo invitaron a rapear. Aquella experiencia despertó un interés que terminaría definiendo su vida. Comenzó a mirar batallas de freestyle, estudiar métricas y seguir a otros raperos. Sin embargo, fue Rafael Lechowski interpretando “Por amor al odio” quien le mostró que el rap podía ser algo más que técnica: también podía transmitir emociones y reflexiones sobre la propia vida y mezclar jazz con rap. 

Su transformación no fue fácil de aceptar en casa. Su madre, Liliana, observaba cómo cambiaba su ropa, dejaba crecer su pelo y pasaba horas fuera. Le preocupaba que detrás de esa búsqueda estuviera la separación de Andrés, su padre. Con el tiempo comprendió que el hip hop era más que una moda. Con su padre, en cambio, tuvo poco contacto. Cuando murió en 2021, Emmanuel ya formaba parte de esa cultura y no sabe cuánto alcanzó a conocer de ese mundo que comenzaba a definirlo.

La ciudad se convirtió en una extensión de su aprendizaje. Viajaba a La Pintana para visitar amigos, recorría Santiago con sus beats en un pendrive y buscaba espacios para rapear. En Franklin estaba La Cueva Hip Hop, además de encuentros y micrófonos abiertos organizados por colectivos independientes. Sus primeras presentaciones estaban llenas de nervios, pero el miedo no consiguió detenerlo. Antes de llamarse Zyrkha, probó otros nombres. El definitivo nació mientras rayaba una mesa del colegio: combinó letras relacionadas con el skate, su apellido y el hip hop. La profesora lo sorprendió y lo echó de la sala para que limpiara, pero él ya había encontrado un nombre que lo acompañaría durante años.

Su interés por el rap también lo llevó a descubrir la producción musical. Comenzó a explorar los samples y las baterías, hasta decidirse por estudiar Sonido en el Instituto Arcos. Sin embargo, a fines de 2022, su vida cambió nuevamente: su madre murió a causa de un cáncer que no llegó a tratarse. Tenía dieciocho años y tuvo que aprender a vivir solo. La escritura y la producción adquirieron otro significado; el duelo, la soledad y la pena comenzaron a aparecer en sus canciones. Hoy vive en un departamento interior, en el mismo terreno donde su abuela, de 83 años, ocupa la casa de adelante. Bajo el nombre de Zyrkha, construye su recorrido entre el rap jazz, el boom bap y los breakbeats rápidos. 

Una propuesta sincera y poética

Desde los años ochenta, el hip hop chileno encontró en los barrios populares un espacio de expresión y desarrollo. Agrupaciones como Panteras Negras, De Kiruza, Tiro de Gracia y Makiza marcaron distintas etapas de una escena que, pese a perder presencia en los medios tradicionales, continuó creciendo en circuitos independientes. Con la llegada de internet, también cambiaron las formas en que las nuevas generaciones comenzaron a descubrir el rap.

Emmanuel pertenece a una generación que descubrió el hip hop por internet. En TikTok no encontró primero a los artistas chilenos, sino a Nujabes, productor japonés que mezcló jazz, soul y rap, cuya música llegó a muchos jóvenes a través del anime Samurai Champloo, dirigido por Shin’ichirō Watanabe. La obra del productor encontró en Chile una audiencia particularmente fiel y no es de extrañar que el país figure entre los cinco lugares del mundo donde más se escucha su música. En ese contexto, el anuncio de la primera visita de Shing02 a Santiago, en octubre de 2026, generó gran expectativa entre sus seguidores.

Zyrkha 3 Zyrkha 2 por Pablo Mesias
©Pablo Mesias

Las entradas se agotaron en treinta minutos. Para Emmanuel, no era solamente la llegada de un artista internacional que había trabajado con Nujabes: era la oportunidad de conocer a alguien que formaba parte de la historia musical que había intentado comprender primero como oyente y después como productor.

El encuentro con Shing02

El viernes 23 de octubre, Emmanuel debía titularse después de cuatro años de estudios de Sonido, pero recibió una propuesta de trabajo para cubrir un turno entre el Teatro Coliseo y Sala Metrónomo, en medio de las actividades de la visita de Shing02. No lo dudó: dejó la ceremonia en segundo plano. Llegó temprano al Coliseo para la prueba de sonido y mientras resolvía algunos problemas con los equipos, tuvo la oportunidad de conocer a Shing02. Le contó que amaba el álbum Luv(sic) Hexalogy, aunque, como no hablaba inglés, ambos recurrieron al traductor del celular.

Durante el espectáculo, Emmanuel grabó algunos videos que después enviaría a Shing02. Más tarde, el artista le pidió su Instagram y comenzó a seguirlo. También escuchó su música. Al salir del Coliseo, Emmanuel se dirigió a Sala Metrónomo. Cerca de la una de la madrugada, mientras conversaba con un conocido en las bodegas del lugar, recibió un mensaje. Era Shing02.

—You would rap tomorrow night?

El rapero japonés lo estaba invitando a compartir escenario la noche siguiente.

—Quedé loco. Estaba shockeado con la noticia —recuerda.

¿Por qué crees que Shing02 se interesó en rapear contigo?

—Me sorprendió mucho su humildad. Me dijo que le llamaba la atención que hubiera tanta gente al otro lado del mundo escuchando su música y también creo que me vio tan entusiasmado detrás del escenario que algo de eso también le emocionó. Después del show, me agradeció, me pidió el número y publicó un video en colaboración conmigo. Empezaron a llegar mensajes, aumentaron mis seguidores y mucha gente compartió ese momento. Fue algo que nunca imaginé: haber sido el primer chileno en compartir escenario con él fue un hito para mí, es muy poco probable que pase algo así. Yo igual considero que le gané a la probabilidad.

FOTO SHING02 CON ZYRKHA 1

¿Por qué crees que existe una relación tan fuerte entre Chile y Japón a través de la música?

—Creo que tiene que ver con el anime. Cuando éramos chicos veíamos mucho y eso nos llevó a conocer referentes japoneses antes que, a los propios referentes chilenos, al menos en mi generación. A los grandes del hip hop chileno los conocí después.

¿Sientes que en Chile el hip hop ha sido valorado principalmente como un género musical o una expresión urbana, dejando en segundo plano su dimensión artística literaria?  

—El hip hop es una cultura y el rap es la música. No me gusta que lo categoricen solo como música urbana porque también va de la mano con el grafiti y otras expresiones. En Chile ha sido valorado hasta cierto punto: tuvo una época dorada en los noventa y otra etapa importante en los dos mil. Aunque perdió presencia en las calles y los medios, la escena sigue viva. Además, es innegable su aporte a la popularización del sampleo, una técnica fundamental en la música actual.

¿Por qué todavía cuesta reconocer a los raperos como artistas e incluso escritores o poetas?

—Antes no se validaba tanto el rap como poesía, quizás porque venía de la calle, aunque utilizara figuras literarias y recursos propios de la literatura. Hoy hay artistas como DibuJosué, que ganó una competencia de poesía slam y demuestra que esas fronteras no son tan claras. En el rap nos obsesionamos con los juegos de palabras, las metáforas y las figuras retóricas; leer poesía también nos ayuda a escribir mejor. A mí me gusta la literatura que te hace sentir algo y para mí, escribir rap también es escribir literatura. Me gustaría que algún día un rapero pudiera ganar un premio de poesía con una letra de rap para demostrar que también se puede leer y estudiar por lo que dice, no solo por cómo suena.

¿Qué significó para ti la visita de Shing02 a Chile?

—Uno de los mejores días de mi vida. Ahora quiero tatuarme el nombre de Luv(sic) Hexalogy debajo de este girasol (muestra su brazo) en referencia a Samurai Champloo. Es una forma de llevar conmigo esa música y lo que significó para mí. Me motiva a seguir haciendo rap.

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