Mamá, ¿por qué la directora de Prodemu pidió sacar a Simone de Beauvoir?
Por: Sofía Varas Rojas

Hay preguntas que parecen pequeñas hasta que se mira dónde ocurren. Esta podría ser una de ellas: mamá, ¿por qué la directora de Prodemu pidió sacar a Simone de Beauvoir? La escena parece casi absurda, pero ocurrió. En septiembre de 2026, Jessica Flores, directora nacional de Prodemu, solicitó mediante un correo institucional retirar a Beauvoir de una selección de autoras que la institución preparaba para destacar durante octubre, luego de revisar antecedentes sobre la escritora en Wikipedia.
El organismo posteriormente precisó que no se habían retirado los libros de Beauvoir de la Biblioteca de las Mujeres y que la decisión correspondía exclusivamente a esa selección para redes sociales. La precisión es importante, pero no borra el hecho central: existió una solicitud explícita de la directora para excluir a una autora de una selección institucional. El debate, entonces, no es sobre una biblioteca clausurada ni sobre libros prohibidos, sino sobre qué criterios utiliza una institución dedicada a las mujeres para decidir quién merece ser destacado.
Y aquí aparece la primera ironía. Simone de Beauvoir no necesita que Prodemu la rescate, pero tampoco necesita que la esconda. Su obra lleva décadas siendo discutida, criticada, revisada y cuestionada. Precisamente por eso resulta extraño que una selección de autoras termine resolviéndose mediante el retiro de una escritora después de revisar una referencia biográfica en Wikipedia, en lugar de convertir la controversia en una oportunidad para contextualizar, debatir y leer.
“No se nace mujer: llega una a serlo”. La frase de la autora abrió una de las discusiones más influyentes del pensamiento contemporáneo sobre la condición femenina, al cuestionar que aquello que entendemos por “ser mujer” pueda explicarse únicamente desde la biología. Beauvoir puso en el centro la construcción social, cultural e histórica de las diferencias entre hombres y mujeres.
Que el episodio ocurra precisamente en Prodemu agrega una ironía difícil de ignorar. La Fundación fue creada para promover el desarrollo de las mujeres y trabaja, entre otras materias, con autonomía, liderazgo, organización, formación y participación. En ese contexto, la decisión de excluir a Beauvoir de una selección institucional abre una pregunta bastante más importante que la propia autora: ¿qué lugar tiene el pensamiento crítico dentro de una política pública dirigida a las mujeres?
No se trata de convertir a Beauvoir en una autora intocable. Su obra puede y debe ser discutida, al igual que sus posiciones, sus contradicciones y las controversias asociadas a su trayectoria. Pero discutir una autora requiere leerla, contextualizarla y contrastar fuentes. Una selección institucional también puede incluir advertencias, debates y perspectivas críticas. El pensamiento no se fortalece eliminando aquello que incomoda.
La controversia ocurre, además, en un año particularmente complejo para la institución. Jessica Flores fue nombrada directora nacional en mayo de 2026, durante el gobierno de José Antonio Kast, después de desempeñarse en distintos cargos de la administración pública. Su llegada se produjo en medio de un escenario institucional y financiero que ya había generado cuestionamientos respecto del funcionamiento de la Fundación.
Durante este mismo período se produjo otro cambio relevante: el convenio INDAP-PRODEMU asociado al Programa Mujeres Rurales comenzó un proceso de término gradual. Vigente desde 1992, ha trabajado con mujeres campesinas y rurales en autonomía, capacitación técnica, organización, inversión, comercialización y desarrollo productivo. La Cámara de Diputadas y Diputados manifestó su preocupación por el término y posteriormente solicitó información al Ejecutivo respecto de la continuidad de las beneficiarias, el mecanismo de reemplazo, el presupuesto y la cobertura. En los antecedentes de fiscalización se identifican 3.016 mujeres beneficiarias vigentes. Es decir, la discusión no se refiere solamente a una estructura administrativa, sino a una política pública con efectos concretos sobre mujeres rurales.
Aquí la comparación resulta inevitable, aunque los asuntos sean diferentes. Mientras se discute la continuidad de una política que durante décadas ha trabajado sobre autonomía económica y capacidades productivas de mujeres rurales, la institución enfrenta una controversia por la decisión de excluir de una selección a una de las autoras más conocidas en la discusión histórica sobre la construcción social de la condición femenina.
Quizás el problema nunca fue Simone de Beauvoir. Y conviene decir algo que parece obvio: ni siquiera Simone de Beauvoir es una autora con la que necesariamente una tiene que identificarse o estar de acuerdo. No es necesario convertirla en referente personal para reconocer su importancia histórica. Su lugar en la historia del pensamiento sobre las mujeres está dado por la influencia de su obra y por las discusiones que abrió, incluso aquellas que posteriormente fueron criticadas y superadas.
Por eso la pregunta política es otra. ¿Por qué, durante el gobierno de Kast, una institución dedicada a las mujeres termina protagonizando una discusión de este tipo? No corresponde inventar una intención personal detrás de una decisión administrativa, pero sí resulta legítimo observar el contexto político en que ocurre y preguntarse qué ideas sobre las mujeres, el conocimiento y la autonomía están siendo priorizadas institucionalmente. Las políticas públicas también producen sentidos, y las decisiones sobre qué autoras se destacan forman parte de esa disputa. No se trata de convertir a Beauvoir en una autora intocable. De hecho, esa es la gracia de leer. Una institución pública puede presentar sus controversias, contextualizar sus posiciones y permitir que las lectoras construyan sus propias conclusiones. Eso es formación. Eso es pensamiento crítico.
La autonomía de las mujeres no consiste únicamente en acceder a capacitación, ingresos o espacios de participación. También supone la posibilidad de leer, conocer ideas contradictorias, cuestionar autoridades y construir criterios propios. Una política pública orientada a las mujeres debería considerar también esa dimensión intelectual y cultural.
Por eso el episodio de Beauvoir importa aunque sus libros sigan disponibles. Importa porque las instituciones públicas también producen mensajes sobre qué ideas consideran legítimas, cuáles destacan y cuáles prefieren dejar fuera. Una selección de autoras no es una biblioteca completa, pero tampoco es un gesto neutro: es una decisión sobre qué nombres se ponen delante de las lectoras.
Y no, no es necesario que a una le guste Simone de Beauvoir. Lo que resulta difícil de sostener es que una controversia biográfica deba resolverse simplemente retirando su nombre. La crítica requiere lectura, contexto y argumentos. La exclusión no reemplaza ninguna de esas cosas. Entonces volvamos a la pregunta inicial: mamá, ¿por qué la directora de Prodemu pidió sacar a Simone de Beauvoir?
La respuesta está en un correo institucional. La discusión que queda es bastante más grande: qué tipo de institución queremos cuando hablamos de autonomía de las mujeres, qué lugar otorgamos al pensamiento crítico y qué hacemos cuando una autora resulta incómoda. Porque si Prodemu quiere hablar de mujeres que piensan, deciden y cuestionan, quizá Simone de Beauvoir no era precisamente el nombre que había que sacar de la lista.
Referencias
Beauvoir, S. de. (2011). El segundo sexo (A. Martorell, Trad.). Cátedra. (Trabajo original publicado en 1949).
Cámara de Diputadas y Diputados de Chile. (2026). Antecedentes de fiscalización sobre el Programa Mujeres Rurales, convenio INDAP-PRODEMU.
Instituto de Desarrollo Agropecuario. (2026). Programa Mujeres Rurales, convenio INDAP-PRODEMU.
PRODEMU. (2026). El directorio de PRODEMU nombró a Jessica Flores Reyes como directora nacional.

