¿Conoces a Leonora Carrington?: la pintora surrealista que escapó de la internación en un psiquiátrico y se refugió en México

La artista británica escapó del nazismo y sufrió violencia institucional por intervención de su padre. Después de seis meses amarrada a una cama en un pabellón de pacientes peligrosos, logró despertar y planeó su escapada. Todo este proceso lo relató en su libro “La casa del miedo: memorias de abajo”.
“Una nueva época empezó con el día más negro y terrible de mi vida. ¿Cómo puedo hablar ahora de esto, cuando me da miedo sólo pensarlo? Siento una angustia terrible, aunque no puedo seguir viviendo sola con ese recuerdo… Sé que una vez que lo haya escrito me habré liberado. Pero ¿podré expresar con meras palabras el horror de aquel día?”.
Así describió la pintora británica Leonora Carrington el tiempo que pasó internada en el Hospital Santander de España, un sanatorio donde fue ingresada a la fuerza por su padre en 1940 tras sufrir una crisis nerviosa. Según contó en su libro “La casa del miedo: memorias de abajo”, desde los años 30 se había integrado completamente al movimiento surrealista en Francia, carrera que se vio truncada por el avance del nazismo. Con la guerra en la puerta de su casa, escapó hacia la península ibérica dejando atrás a su gran amor, el pintor Max Ernst, después de que fuera capturado por Hitler y enviado al campo de concentración de Les Milles.

Con 23 años se encontró inmersa en un dolor latente. Así lo explicó en sus memorias. Su padre, un acaudalado empresario textil radicado en Madrid, movió los hilos para institucionalizarla, siendo llevada con engaños hasta el psiquiátrico para ser sometida a un tratamiento cargado de violencia institucional, en una España donde ya se había instalado la dictadura de Francisco Franco.
Según la investigación del académico mexicano, Eduardo de la Fuente Rocha, “la experiencia vivida por Leonora en el Sanatorio Santander la dañó físicamente y la expuso a la posibilidad de fragmentarse psíquicamente, es decir, que se desestructurara mentalmente, psicotizándose. Sin embargo, ella reaccionó. En lo más profundo de su ser tenía un sentido de sí misma y un amor profundo a su esencia; por ello pudo enfrentar las agresiones de las que fue objeto”.
La interpretación traumática de la experiencia de Carrington ha cobrado fuerza en los últimos años. Uno de los estudios más importantes sobre este periodo es el de Ann Hoff, quien analizó los tratamientos aplicados a la pintora, específicamente con el cardiazol, un químico inyectable que causaba espasmos violentos, un efecto similar al de un electrochoque.
Luis Morales, fue el médico encargado de tratar a Leonora en el pabellón de enfermos peligrosos, donde pasaba los días atada a una cama. Según quedó registrado en ese entonces, la aplicación del medicamento se sostenía en un diagnóstico de esquizofrenia sintomática. Así lo contó la británica en su libro.
“Me confesé a mí misma que un ser lo bastante poderoso como para infligir tal tortura tenía que ser más fuerte que yo; admití la derrota, mía y del mundo que me rodeaba, sin esperanza de liberación… Podían hacer lo que quisieran conmigo: me mostré obediente como un buey”, escribió.
En este sentido, según precisó Hoff, muchos investigadores habían interpretado el relato de Carrington de su estancia en el sanatorio como una exageración o una fantasía derivada de “la locura”. Sin embargo, al comparar lo contado por la artista con documentos médicos históricos, la profesora concluyó que sus descripciones eran notablemente precisas y realistas. La autora puso especial atención en la sensación de impotencia que experimentaban los pacientes sometidos a ese tipo de terapias y lo corroboró con la experiencia ilustrada por la pintora. Esta investigación contribuyó a reconsiderar la experiencia de Carrington como una historia de violencia y brutalidad psiquiátrica además de una crisis psicológica.
Tras seis meses de internación contra su voluntad, Leonora despertó. Según describió el profesor De la Fuente Rocha, “todos sus objetos volvieron a ser solo objetos, carentes de significados cósmicos. Los personajes nobles volvieron a ser sólo unos enfermos del sanatorio. Su mente se tornó cada vez más lúcida y volvió a tener el control de sí”.
Mostrando evidentes signos de recuperación, en 1942 fue trasladada hasta Lisboa, Portugal. Aún no recuperaba su libertad. Según contó en sus memorias, aprovechó la distracción de una cuidadora y se fugó con ayuda del escritor mexicano Renato Leduc, a quien había conocido en París y fue uno de los principales colaboradores para planear su huida. Por pragmatismo y con el fin de alejarse de la influencia y la tutela de su padre, decidieron casarse y prepararon su viaje a Nueva York. Tiempo después se radicaría en México hasta el final de sus días. Murió el 25 de mayo de 2011, a los 94 años de edad.
Estas son algunas de las obras que pintó los años siguientes a su escapada:
1. “Green Tea”, 1942

2.”Kitchen Clock (Pendule de la cuisine)”, 1943

3.”Artes, 110″, 1944

4.”La giganta”, 1946

5.”La tentación de San Antonio”, 1946

6.”Amor che move il Sole et l’altre stelle”, 1946

7-“Are you really Syrious?”, 1953

8.”And Then We Saw the Daughter of the Minotaur (Y entonces vimos a la hija del Minotauro)”, 1953

9.”Quería ser pájaro”, 1960

10-“Santuario para las Furias”, 1974

11.”La cocina aromática de la abuela Moorhead”, 1975

12.”Como hace el pequeño cocodrilo”, 1998


