La historia y los secretos del LSD: más allá de la dicotomía del bien y el mal

Por Paula Ríos
Mirando hacia atrás, en aquellos fotogramas de la historia, podemos maravillarnos con la presencia de reacciones químicas espontáneas, donde las condiciones se presentaron dando lugar al desarrollo de moléculas específicas, las cuales existen en un amplio espectro dentro de una misma familia.
Este fue el caso de los alcaloides, que hoy gracias a la ciencia se pueden identificar sin problemas. Un panorama muy distinto al de los los siglos anteriores.
En la Edad Media (siglo V al siglo XV) era habitual hablar de posesiones, brujas y exorcismos; y la ciencia era condenada como herejía. Sería recién durante los siglos XVII y XVIII donde la química comenzaría a separarse de la alquimia, marcando el paso de una tradición mística y experimental a una ciencia moderna basada en el método científico.
Allá por el año 1518 en Estrasburgo, Francia, hay registros sobre un baile frenético que podía durar horas y hasta días. Fue definido como una histeria colectiva, acompañada de movimientos frenéticos, convulsiones y alucinaciones. Según los registros, afectó a cerca de 400 personas y dejó decenas de muertos.

En la década previa, en medio del frío y las inundaciones por el crecimiento del Rin, afluente que marca la frontera natural entre Alemania y Francia, cuentan que se vivieron episodios similares. Corría el año 1374, y los bailes desenfrenados se extendieron a lo largo del río, llegando a grandes áreas del norte de Francia y Países Bajos; e incluso a conventos de monjas durante varios años. ¿Habrá sido el estrés, intoxicación o delirio?
Algunas de las teorías que historiadores han desarrollado para explicar este fenómeno, recae sobre el centeno, un cereal muy parecido al trigo, pero resistente al frío y a los suelos pobres. Era utilizado, tanto para la producción de harina, como para el forraje animal. El centeno es especialmente susceptible a un hongo conocido como cornezuelo o ergot, un hongo parasítico que suele afectar a una gran variedad de cereales y hierbas, siendo su hospedante más común el centeno.
El cornezuelo, entre otros compuestos, contiene alcaloides del grupo ergolina, los que poseen efectos variados en el cuerpo, ya sea vasoconstrictores a nivel circulatorio, o de neurotransmisor. En el caso de la intoxicación por ergotamina los efectos se traducen en alucinaciones, convulsiones, y la contracción arterial que puede conducir a la necrosis de los tejidos y la aparición de gangrena en las extremidades.
Estos síntomas junto con las alucinaciones, sirvieron de evidencia para que muchas personas fueran acusadas y condenadas por la Inquisición. Muchas de ellas eran mujeres sanadoras, comadronas y curanderas, quienes tenían conocimiento y un saber popular sobre este hongo. Lo utilizaban para acelerar el parto y evitar hemorragias posteriores, aunque inevitablemente, algunas mujeres tratadas desarrollaban síntomas de ergotismo.
Una de las últimas grandes epidemias de ergotismo ocurrió en ciertas áreas del sur de Rusia entre 1926 y 1927 con cerca de 10 mil casos reportados.
Sería a principios de los años 30, cuando se lograría aislar por primera vez el núcleo común a todos los alcaloides del cornezuelo, haciendo su aparición y siendo bautizado como acido lisérgico. Dentro de ese equipo de trabajo se encontraba Albert Hoffmann, un joven químico dedicado a estudiar los alcaloides del ergot. Su objetivo era obtener un compuesto estimulante, respiratorio y circulatorio -un analéptico-. Sin embargo, las moléculas químicas tenían otros planes.

En 1938 logró sintetizar por primera vez la dietilamida de ácido lisérgico abreviada como LSD-25. Fueron cinco años de pruebas, hasta que un viernes de la primavera de 1943, mientras Hoffman repetía una vez más la síntesis, en el último paso de purificación y cristalización comenzó a sentirse extraño. Detuvo su trabajo y en sus notas describió lo que sentía:
“En casa me acuesto y me hundo en una situación no desagradable, en estado de intoxicación, como una condición que se caracteriza por una imaginación extremadamente estimulante. En una pizarra de ensueño, con los ojos cerrados -encontré la luz del día desagradablemente deslumbrante-, una calle ininterrumpida con drásticas imágenes de una plasticidad extraordinaria con un juego de colores intenso, parecido al caleidoscopio, se apoderó de mí. Después de dos horas esta condición se desvaneció”, relató.

Luego de una serie de autoensayos realizados por Hoffmann y también por el psiquiatra W.A. Stoll, entre otros, pudieron describir y reportar estados de alucinación que iban de aterradoras visiones, hasta momentos inundados de belleza. En ellos, cada sonido generaba su respectiva imagen, como también formas geométricas, de colores, como si fuera una realidad surrealista confusa.

Sin embargo, los avances en las investigaciones fueron truncados debido a la ola epidémica de toxicomanía estadounidense en la que se vio envuelto el LSD-25, junto con artículos que inundaron la prensa sensacionalista. A todo ello, se sumaron las actividades de los doctores Timothy Leary y Richard Alpert, psicólogos de la Universidad de Harvard que investigaron los efectos del LSD en la mente y la conciencia. En 1963 fueron expulsados por repartirlo entre estudiantes. Su consumo no era ilegal, pero era difícil de conseguir.
Hoffmann y sus colaboradores llegaron a nombrar el LSD-25 como “el hijo de nuestros desvelos”. Su mala reputación la llevó incluso a ser nombrada como “droga de la locura” o “invento satánico”. Sin embargo, esta molécula, al igual que sus familiares, guarda secretos y abre puertas, donde la dicotomía del bien y el mal es inadecuada para su descripción.
Consulta el glosario:
Alcaloides: Son moléculas utilizadas de manera intuitiva por los nativos americanos -de Perú, Ecuador y Bolivia- como es el caso de la quinina de uso herbal para disminuir la fiebre.
Desde la biología, los alcaloides se describen como cualquier compuesto químico heterociclico activo biológicamente que contiene nitrógeno y podría tener alguna actividad farmacológica, y en muchos casos medicinal o de uso ecológico.
Centeno: a modo de explicación general, el centeno en condiciones óptimas desarrolla un hongo llamado cornezuelo o egot, este hongo tiene varios compuestos dentro de los cuales hay alcaloides del grupo ergolina como: ergocristina, ergometrina, ergotamina y ergocriptina.
Todas estas sustancias tienen un amplio espectro de acción en el cuerpo, incluidos efectos vasoconstrictores a nivel circulatorio o de neurotransmisión. Entre los científicos que estudiaron este hongo y sus derivados se encuentra Albert Hofmann, cuyos experimentos lo encaminaron al descubrimiento de la dietilamida del ácido lisérgico (LSD).
Bibliografía
Diaz, A. Q., & Díaz, A. O. (2011). El cornezuelo del centeno a lo largo de la historia: mitos y realidades. Pasaje a la Ciencia, 14, 16-25.
Hofmann, A. (1979). How LSD originated. Journal of psychedelic drugs, 11(1-2), 53-60. Hoffman, A. (2007). LSD-My Problem Child.

