María Emilia Tijoux y las medidas migratorias del gobierno: “Cuando el racismo se instala como una rutina es muy fácil que (…) tenga eco en la sociedad chilena”

La académica analizó la indicación del ejecutivo de obligar a los centros de salud y educativos a reportar a migrantes irregulares. Al respecto, la profesora insistió en Radio Universidad de Chile, que se trata de “una suerte de ‘soplonaje’ generalizado, que me hace pensar mucho en los periodos de la dictadura. En donde bastaba que una persona no fuera apreciada por el vecino para ser denunciada”.
Por Redacción El Arrebato
La doctora en sociología, María Emilia Tijoux, se refirió a las medidas migratorias del gobierno de José Antonio Kast. Según la académica de Flacso, el discurso llevado adelante por el mandatario “ha logrado construir” en el migrante, “una figura de un enemigo o enemiga que coloca en el lugar de sus presencias todos los males de la sociedad chilena. Es decir, el problema de la cesantía, el problema de la salud. Efectivamente, coloca a las personas en este lugar tan complejo, que es considerarlos enemigos de la sociedad chilena”.
En específico, hizo alusión a la indicación del ejecutivo de obligar a los centros de salud y educativos a reportar a migrantes irregulares. Al respecto, la profesora insistió en Radio Universidad de Chile, que se trata de “una suerte de ‘soplonaje’ generalizado, que me hace pensar mucho en los periodos de la dictadura. En donde bastaba que una persona no fuera apreciada por el vecino para ser denunciada”.
“Lo encuentro peligroso, porque coloca en un lugar muy jodido a la sociedad chilena misma. ¿Cómo es posible que podamos denunciar a una mujer porque va a parir a un hospital o a un niño porque va al colegio? (…) Tengo la esperanza de que hay muchas instituciones (…) que han dicho que por ningún motivo van a hacer eso”, acotó.
Tijoux insistió en que el discurso que se establece en este sentido es directamente “racismo”, el que “implica que hay personas superiores a otras, junto con la xenofobia que es el temor al otro. Y cuando el racismo se instala como una rutina de considerar a otros y otras como inferiores, es muy fácil que estos discursos, que son propagados por los medios de comunicación oficiales y también por las políticas de los gobiernos, tengan eco en la sociedad chilena. Entonces, se habla del robo del trabajo, de la securitización: fundamentalmente y pensar que toda persona migrante, incluso niño o niña es una figura delincuente. Y no es así”, remarcó.
En este sentido, destacó que en el país existen trabajadores de distintos rubros, desde el mundo agrícola hasta profesionales como médicos y enfermeras. “¿Cómo no van a tener derechos personas que además nos están ayudando a vivir, incluso en nuestros propios hogares cuando cuidan a nuestros abuelos, padres e hijos? Personas que no han logrado tener todavía sus papeles, pero que sin embargo están trabajando en el país”.
Al respecto, insistió en que se estaría siguiendo de forma “muy evidente” la modalidad impuesta por el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, al que caracterizó como “un modelo de denostación y racismo contra toda una población migrante que viene de distintos lugares y fundamentalmente de nuestra región”.
Asimismo, la académica analizó los fundamentos de estos discursos por parte del gobierno, replicando que es un punto para “desviar la atención de aquello que está sucediendo con los pensionados, lo que está ocurriendo con los recortes en la salud pública, con esta mano puesta de una manera tan generosa sobre los sectores más ricos de este país, y colocar al migrante como el gran problema nacional. Hay una intención de desviar lo que chilenos y chilenas estamos viviendo con las restricciones económicas”.
NO SOLO MIGRANTES
Tijoux expuso que los discursos en contra de la migración y el problema del racismo no solo involucran a personas extranjeras. “Ha sido contra el pueblo mapuche, contra la gente que se empobrece, las personas más abandonadas, las personas más morenas. Es una suerte de diferenciación y jerarquización cotidiana que se hace en Chile con respecto de los demás. Por otro lado creo que hay que afrontar esto desde una interculturalidad (…) que nos preguntemos quiénes somos nosotros los chilenos y chilenas (…) qué sabemos de las personas de África que llegaron y lucharon por la independencia de este país, qué sabemos de lo que está ocurriendo con el pueblo mapuche”.
“Si nosotros no somos capaces de mirarnos a nosotros mismos, de tratar de auscultar nuestra historia, de ver cuáles son las cosas que nunca aprendimos. Qué supimos del pueblo haitiano, la liberación de la esclavitud. Lamentablemente estamos en un lugar muy isleño, donde nos pensamos como el centro del mundo, sin esta posibilidad de mirar hacia afuera”.

