De George Floyd a Renee Good: Minneapolis vuelve a sangrar por la violencia estatal bajo el mando de Trump

A pesar de que el caso ha sido eclipsado en el exterior por el ataque a Venezuela y las múltiples declaraciones que Trump ha entregado para mantener la noticia en la agenda mediática, la situación interna se agudiza y se exhiben dos posiciones dentro de Estados Unidos.
Por Jimena Améstica
La maquinaria de desprestigio del Gobierno de Donald Trump en contra de Renee Good avanzó rápidamente en las últimas horas. La mujer, viuda de un veterano militar, fue asesinada en medio de una masiva redada en Minneapolis por la policía federal migratoria, ICE (por sus siglas en inglés) abordo de su vehículo en la misma cuadra donde vivía junto a sus tres hijos.
Mientras los videos sobre lo ocurrido inundaban los medios y las redes sociales, el presidente de Estados Unidos calificaba a la víctima como una “agitadora profesional”. Más tarde, el vicepresidente J.D. Vance la llamaría una “izquierdista desquiciada“, mientras la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, la acusaría de intentar atropellar a los agentes. Incluso, Fox News se sumaría a la postura con sorna, burlándose de Good por autodenominarse “poeta”.
Desde que asumió Trump, el manejo de las fuerzas del ICE han agudizado su postura discursiva, al igual como lo han hecho otras instituciones de gobierno. Durante sus campañas de reclutamiento de funcionarios, los mensajes de enfrentamiento eran directos: “Los enemigos están a las puertas”, gritaba un eslogan publicado tiempo atrás, sumado a una fotografía de caballeros con espadas. Otro anuncio llamaba a “destruir la inundación”, haciendo alusión a un videojuego de alienígenas.

En su última columna en The New York Times, Michelle Goldberg, insistió en que el asesinato de la mujer es un “mensaje” del ICE para “todos”, haciendo referencia a migrantes, extranjeros y a los mismos “estadounidenses blancos” que “podrían haberse creído inmunes a los abusos”: “Todos nosotros, ciudadanos e inmigrantes, estamos siendo gobernados por personas que piensan que la vida es un privilegio otorgado por la autoridad y la muerte es un castigo justo por la desobediencia”, escribió.
Sin embargo, los intentos del gobierno para sustentar este discurso han encontrado resistencia en las calles, donde se han masificado las protestas de las comunidades, que ya se habían organizado en los últimos meses en sus propios vecindarios para ayudar a sus vecinos amenazados con ser deportados, incluso, quienes mantienen sus papeles en regla. Muchos se han encargado con silbatos de anunciar la llegada de las redadas, mientras otros se ocupan de llevar alimentos a quienes por temor se han mantenido encerrados en sus casas.
Además de las protestas se han extendido con el pasar de las horas, al igual que las respuestas políticas. Jacob Frey, el alcalde de Mineápolis, calificó las declaraciones de la Casa Blanca como “basura”: “Lo que están haciendo no es brindar seguridad en Estados Unidos. Están causando caos y desconfianza”, replicó.
A pesar de que el caso ha sido eclipsado en el exterior por el ataque a Venezuela y las múltiples declaraciones que Trump ha entregado para mantener la noticia en la agenda mediática, la situación interna se agudiza y se exhiben dos posiciones dentro de Estados Unidos. En primer lugar, las que tienen relación con las interpretaciones sobre el video del asesinato de Good; y en segundo lugar, el plano administrativo sobre la investigación del caso. Según se conoció este jueves, la Oficina de Aprehensión Criminal de Minesota anunció que el Departamento de Justicia y el FBI no será parte de la indagatoria, desplazando así a la representación federal y dándole responsabilidad únicamente a las agencias estatales.
Por su parte, el gobernador demócrata de Minnesota, Tim Walz, emitió una orden preparando a la Guardia Nacional del estado para que esté lista para apoyar a las fuerzas de seguridad locales en caso de que las protestas se intensifiquen o deriven en disturbios. Con esto, se buscaría mantener a raya la invocación de la Ley de Insurrección por parte de Trump que le permitiría desplegar tropas federales activas. Se trata de una forma de mantener la soberanía estatal sobre la federal.
Así, Minneapolis vuelve a ser un símbolo, al igual como lo fue hace cinco años, cuando a menos de 2 kilómetros de distancia de donde fue abatida Renee Good, la policía daba muerte a un hombre negro de 46 años: George Floyd, quien hizo estallar en 2020 las protestas del Black Lives Matter.

